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Emprendimiento
de cartoneros
Con
residuos, hicieron una casa ecológica
Lo
promueve el gobierno porteño.
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En
primer plano, la cocina solar de la casa
ecológica. (Foto: Ricardo Pristupluk)
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Una
cooperativa de cartoneros de la ciudad trabajó durante las
últimas tres semanas buscando un destino alternativo para los
residuos que recogían y que, como no están bien cotizados en
el mercado, no lograban vender. Se trata de botellas plásticas
y de envases tetrabrik.
¿El
resultado? La basura resultó material suficiente como para
construir casas ecológicas, con calefacción para el invierno y
sistema de refrigeración para el verano. Con agua caliente,
horno solar y de combustión, y hasta energía eólica y una
huerta orgánica.
Para
convertir los desechos en elementos productivos fueron
necesarias las técnicas que desarrolló el Centro Experimental
de la Producción de la Facultad
de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que
trabajó durante las tres semanas con los cartoneros de la
cooperativa El Ceibo.
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Arquitectos
de la UBA enseñaron a los recolectores de
basura a aprovechar los materiales.
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La
vivienda tiene agua caliente, energía eólica y
calefacción.
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Hasta
ahora, sólo se construyó el modelo que está en exhibición en
el Centro Metropolitano de Diseño, Villariño 2498, en
Barracas.
Se
trata de una iniciativa que impulsa la Secretaría de Desarrollo
Económico porteña en la que trabajaron los beneficiarios del
plan Jefas y Jefes de Hogar de la ciudad.
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Con botellas de gaseosa
El
techo tiene un colector de energía solar hecho con botellas de
gaseosa. La cúpula plástica puesta alrededor de una cañería
provee de agua caliente, a punto de ebullición, y el efecto
invernadero que produce propicia las condiciones para que en la
terraza se instale una huerta orgánica sin tierra.
Los
cartoneros también innovaron en tecnología: con los motores de
dos aspiradoras y con los carteles tipo molinete en desuso de un
quiosco fabricaron un generador de energía eólica que aporta
corriente eléctrica a la casa y que se almacena en una
batería. La corriente no es muy potente, pero permite escuchar
radio o encender una lámpara.
Pero
el gran avance es el ladrillo prensado hecho con los envases
plásticos mezclados con cal, cemento y escombros que recogen en
las calles. También se hicieron ladrillos con botellas de
vidrio de 250 cm3 en su interior, que contienen agua con
colorante. Y el fondo de las botellas asoma por una de las caras
del bloque de cemento y le da un aspecto pintoresco.
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