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Recogida
de residuos agrarios: Un impulso al desarrollo sostenible de la
agricultura
El
cambio en las prácticas de producción agrarias como
consecuencia del proceso de modernización y desarrollo de las
explotaciones agrícolas en Galicia, trajo como inconveniente la
generación de nuevos residuos asociados a la especialización e
intensificación productivas.
La
gestión acertada de los mismos constituye una preocupación
creciente en el sector. Ante este problema la Xunta de Galicia
elaboró y aprobó en el año 2000 el Plan de Gestión de los
Residuos Agrarios de Galicia, con el objetivo principal de
alcanzar una gestión integral de los residuos generados en los
ámbitos agrícola y ganadero.
El
Plan pretende dar una respuesta a las exigencias de diferentes
normas y reglamentos que afectan a los residuos agrícolas,
garantizando una actividad agraria bajo las premisas de un
desarrollo sostenible, compatibilizando la protección
medioambiental y el crecimiento económico y otorgando al
agricultor un nuevo papel dentro de la sociedad como guardián
del medio natural.
El
Plan de Residuos Agrarios de Galicia abarca tres programas de
actuación: residuos valorizables, residuos agrarios de gestión
externa a la explotación (RAGEE) y educación ambiental.
Los
residuos valorizables (también conocidos como purines), se
denominan así ya que con una buena gestión se puede aprovechar
su poder fertilizante sin riesgos ambientales. En este sentido,
el Código de Buenas Prácticas Agrarias, elaborado por la
Consellería de Política Agroalimentaria y Desarrollo Rural,
recoge una serie de recomendaciones para prevenir la presencia
de nitratos y fecales de los purines en las aguas.
Los
RAGEE son los residuos generados por la incorporación de nuevos
materiales consumibles en el proceso productivo de las
explotaciones, y cuya recogida y tratamiento son necesarios para
evitar riesgos medioambientales. Estamos hablando de los envases
envases fitosanitarios (herbicidas, sulfatos...), productos de
desinfección e higiene ganadera (garrafas de detergentes
ácidos o básicos, desinfectantes de naves...) y del material
veterinario.
Lo
novedoso de la gestión de los RAGEE llevó a las Consellerías
de Medio Ambiente y de Política Agroalimentaria y Desarrollo
Rural a impulsar una Experiencia Piloto que permitiera
identificar los problemas asociados a estos residuos y diseñar
un modelo de gestión aplicable a toda Galicia.
Frente
a otros programas del mismo ámbito que existen en diversas
fases en otras Comunidades Autónomas, éste es el más amplio y
ofrece de forma global soluciones a los diferentes tipos de
residuos no valorizables generados en la actividad agraria.
Así, esta experiencia es pionera en la gestión de material
veterinario y reciclado de plástico agrícola utilizado en
ensilado, al tiempo que resuelve la gestión de otros residuos
como los envases de productos fitosanitarios y plásticos de
acolchado e invernadero.
En
este “ensayo” inicial se propuso un área de actuación
donde tuvieran cabida las producciones gallegas más
significativas, y que permitiera conocer la realidad de los
RAGEE en nuestra agricultura. Por otro lado, se tuvo en cuenta
la presencia de un tejido cooperativo que facilitase los
trabajos de campo y la centralización de la recogida de acuerdo
al concepto de las “Cooperativas madre” definido en el Plan.
Los
ayuntamientos seleccionados fueron: Sarria, Taboada, Chantada,
Cambados, Ribadumia, Narón, San.Sadurniño, Valdoviño,
Ourense, Cenlle e Ribadavia.
En
estas zonas y siendo fieles al Programa de Educación Ambiental
Agraria (D.O. Galicia, de 5 de diciembre de 2000), que señala
las necesidades de contar con una participación de los propios
productores de los residuos para garantizar la viabilidad de los
modelos de gestión, se realizaron más de 170 entrevistas con
agricultores, contando con la colaboración de los técnicos de
las Cooperativas y de las Oficinas Agrarias Comarcales.
Posteriormente,
se habilitaron puntos de llegada en las cooperativas
seleccionadas, disponiendo de contenedores de 1.000 litros para
cada uno de los residuos, con excepción del plástico
agrícola, donde se probaron diferentes alternativas de
recogida.
La
dotación de los puntos de llegada comprende: un contenedor de
color marrón para los envases de fitosanitarios, un contenedor
beige de tapa azul para los envases de desinfección e higiene
ganadera, un contenedor gris para objetos punzantes y cortantes
(agujas, bisturíes) y material clínico y, por último, un
contenedor gris con sobretapa amarilla para los medicamentos de
riesgo (hormonas, vacunas y eutanásicos).
Excepto los plásticos, estos residuos tienen la categoría de
peligrosos y deben ser inertizados o neutralizados en plantas de
tratamiento. Por ello, es fundamental que no se mezclen con
otros residuos, ya que esto dificulta su gestión.
Con
la finalidad de incentivar la llegada se repartieron en la
campaña de lanzamiento bolsas para los residuos, pudiendo
emplear cualquier otro medio para depositarlos, como los sacos
de fertilizante. Es muy importante no dejar residuos en el
contenedor si no van dentro de una bolsa, ya que los camiones de
residuos peligrosos no están diseñados para voltear los
contenedores.
En
cuanto a los plásticos, se recogieron mediante big-bags (sacos
de 2 m3), contenedores de gran capacidad (16 y 25 m3), usando
empacadoras y mediante campañas de recogida con múltiples
puntos de llegada. Esta última alternativa, impulsada por el
Ayuntamiento de Sarria, es la que se consideró como la más
óptima por el coste de la recogida con relación al volumen de
plástico retirado y por la comodidad para el agricultor de
disponer de un elevado número de puntos donde depositar el
plástico. El obstáculo que presenta es la necesidad de una
buena organización para una eficiente localización de los
puntos, así como para informar al agricultor.
En
cuanto a actuaciones futuras, la aprobación del Real Decreto
1416/2001, del 14 de diciembre, sobre envases de productos
fitosanitarios, marca una línea a seguir para los RAGEE, ya que
obliga a los fabricantes responsables de la puesta en el mercado
de estos productos a constituir sistemas de gestión,
financiando la recogida y el tratamiento de este residuo, de
forma semejante a lo que se hace con el vidrio o con los envases
da bolsa amarilla (briks, latas, botellas...).
En
esta sentido, la empresa Syngenta, desarrolló el pasado año, y
de forma paralela a la Experiencia Piloto de R.A.G.E.E., una
prueba de recogida de envases de fitosanitarios a través de su
red de distribución en la provincia de Pontevedra, con óptimos
resultados y aprovechando la “logística inversa”: el
reparto de productos en los puntos de venta se acompaña de la
recogida de los envases vacíos.
En
la actualidad todavía nos queda todavía un largo camino por
recorrer, pero el interés demostrado por los distintos agentes
involucrados y la convicción de la necesidad de alcanzar la
implantación en toda Galicia de un modelo de gestión para los
RAGEE, son factores que dan un importante impulso para conseguir
el objetivo de una producción agraria que contribuya a la
preservación del medio natural gallego.
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